"Hoy quiero hablar de algo que parece superficial, pero que en realidad es un acto de amor propio: tomarte una selfie. Porque entre pañales, responsabilidades y el día a día, a veces olvidamos que nosotras también merecemos aparecer en la historia que estamos viviendo."
Esta foto es una foto sin filtros, sin maquillaje y sin pretensiones. Una foto que me recuerda quién soy cuando dejo de intentar cumplir expectativas y simplemente existo.
Cuando la veo, recuerdo que sigo siendo yo. La misma mujer que sueña, que ríe, que se equivoca, que aprende y que sigue adelante incluso en los días difíciles.
Y también me recuerda algo importante: merezco tomarme más fotitos. No cuando me vea perfecta, sino ahora. Porque mi vida está ocurriendo en este momento y yo también merezco aparecer en ella.
Quizás dentro de algunos años vea esta imagen y no me fije en los detalles que hoy podría criticar. Veré a una mujer haciendo lo mejor que podía, amando profundamente y construyendo una vida llena de recuerdos.
Por eso hoy me prometo tomarme más fotos, honrarme más y amarme con ese loco amor que tantas veces entrego a los demás.
Hoy estaba revisando las fotos de mi celular y me di cuenta de algo curioso: tengo cientos de fotos de Gustavo. Sonriendo, durmiendo, jugando, descubriendo el mundo. Pero cuando busqué fotos mías, encontré muy pocas.
Y pensé... ¿en qué momento dejamos de aparecer en nuestras propias historias?
A veces esperamos sentirnos más arregladas, haber dormido mejor o tener el cabello perfecto para tomarnos una foto. Nos convencemos de que hoy no es el día adecuado. Y así pasan semanas, meses e incluso años.
Pero la verdad es que merecemos estar presentes en nuestros recuerdos, tal y como somos.
Tomarte una selfie no es un acto de vanidad. Es una forma de decir: "Yo también estuve aquí". Es guardar evidencia de tu esfuerzo, de tus sonrisas, de tus días buenos y también de los difíciles.
Dentro de algunos años, cuando veas esas fotografías, no recordarás si tenías ojeras o si tu ropa combinaba perfectamente. Recordarás quién eras en ese momento de tu vida. Recordarás cuánto amabas, cuánto luchabas y cuánto crecías.
Así que hoy quiero recordarte algo:
Tómate la selfie.
-Aunque no te sientas perfecta.
-Aunque estés cansada.
-Aunque el día haya sido un caos.
Porque mereces existir en las fotografías que cuentan tu historia.
No olvides honrarte. No olvides celebrarte. No olvides amarte con loco amor.
La persona que ves en el espejo también merece toda la ternura, paciencia y cariño que das a los demás cada día.
Y créeme, algún día agradecerás haber guardado esos pequeños recuerdos de ti misma.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario