FLYING TO THE SKY with Sua
  • home
  • features
  • _No sidebar
  • _right sidebar
  • _Left sidebar
  • Shop
twitter pinterest



A veces es más fácil ver nuestros errores que reconocer todo lo que hemos logrado. Nos enfocamos en lo que nos falta, en las metas pendientes o en aquello que creemos que podríamos haber hecho mejor. Sin embargo, el amor propio también consiste en detenernos por un momento y mirar hacia atrás para reconocer cuánto hemos crecido.

Hoy quiero celebrar mis logros. No solo los que pueden verse desde afuera, sino también aquellos que ocurrieron en silencio, dentro de mí.

He superado desafíos que en algún momento parecían demasiado grandes. He atravesado etapas difíciles y aun así he encontrado la fuerza para seguir adelante. He aprendido que la valentía no siempre se ve como grandes actos; muchas veces se encuentra en levantarse cada mañana y continuar.

He construido una familia llena de amor y he asumido con responsabilidad y entrega los diferentes roles que forman parte de mi vida. Cada día intento dar lo mejor de mí como mujer, pareja, madre, hija y amiga.

También he perseguido mis metas personales y profesionales. He aprendido cosas nuevas, he cometido errores y he seguido creciendo gracias a ellos. Cada experiencia me ha ayudado a convertirme en una versión más consciente de mí misma.

Pero algunos de mis logros más importantes no tienen reconocimiento público ni certificados. Han ocurrido en mi interior.

He superado partes de mí misma que no creía posible superar. He enfrentado inseguridades, miedos y heridas que durante mucho tiempo pensé que siempre formarían parte de mí. Aunque el proceso no ha sido perfecto ni sencillo, he avanzado.

He perdonado cosas que nunca imaginé poder perdonar. No porque lo sucedido estuviera bien ni porque haya olvidado el dolor, sino porque entendí que aferrarme al resentimiento me impedía seguir creciendo. Aprendí que perdonar también puede ser un acto de amor hacia uno mismo.

Y quizás lo más hermoso es que ese crecimiento no solo me ha beneficiado a mí. Al sanar, aprender y evolucionar, también he podido impactar positivamente a quienes me rodean. Mi proceso ha ayudado a construir relaciones más sanas, más conscientes y más llenas de amor. Cuando una persona crece, muchas veces su luz también alcanza a los demás.

Hoy reconozco que he recorrido un largo camino. Aún tengo mucho por aprender y muchas metas por cumplir, pero eso no disminuye todo lo que ya he logrado.

Uno de mis mayores logros ha sido convertirme en una persona que mi yo del pasado necesitaría abrazar y agradecer.

Y por eso hoy me reconozco, me celebro y me agradezco.

Porque el amor propio también consiste en mirar nuestra historia con orgullo y decirnos: "Lo has hecho bien. Has avanzado más de lo que imaginas."

¿Cuál es un logro personal que pocas veces te reconoces? Hoy te invito a escribirlo y celebrarlo.

0
Share

 Casi termino de leer el libro Las mujeres que aman demasiado y siento que ese libro fue escrito para mí. Poco a poco voy a ir desarrollando historias y quizás así entiendan muchas de las cosas que les digo. Y si han leído este libro, cuéntenme: ¿qué fue lo que más les marcó de él?

He decidido hacer este reto para ayudarme a fomentar mi amor propio. Y si alguien quiere unirse, aquí estoy para leerte 🤍

Día 1: escribe 5 cosas que ames de ti.



Amo mi perseverancia

Con todo lo que implica ser una persona que lucha y lucha cuando se propone algo, o cuando una idea se le mete en la cabeza y no descansa hasta lograrlo. Creo que es una de mis mayores cualidades. Hasta ahora, mi perseverancia me ha ayudado a cumplir varias metas en mi vida y también a salir de momentos muy difíciles. Es una de esas virtudes de las que todo el mundo debería sentirse orgulloso, porque seguir adelante cuando todo pesa también es una forma de valentía.

Amo mi forma de amar

Es muy pura. Yo, si te amo, te amo hasta el final. Nunca pienso en nadie más, ni siquiera considero una opción mirar hacia otro lado. También he aprendido a amarme de esa manera: sincera y profundamente. Sigo trabajando en ello todos los días. En otro post hablaré sobre mi historial romántico… podría considerarse todo un dramón, la verdad.



Amo mis hobbies

No sé si esto cuenta exactamente como algo que amo de mí, pero todas las series que he amado, las pequeñas cosas a las que he dedicado mi tiempo, mis gustos y mis espacios seguros, han sido una parte importante de mi vida. Me han acompañado, me han dado felicidad y, muchas veces, también refugio.


Amo a mi familia

Ahora mi familia es mi esposo y mi hijo, pero también amo profundamente a mi mamá y a mis hermanos. Amo a las personas cercanas que han compartido conmigo momentos buenos y malos. Los llevo siempre en mi corazón, porque son la razón por la que este mundo se siente más bonito y más cálido.



Amo mi forma de cuidarme

Antes lo hacía escondiéndome en el negativismo extremo, y ahora entiendo que, en el fondo, era una manera de protegerme. Porque si yo misma me lastimaba primero, sentía que nadie más podría hacerme daño. Ese fue el escudo que usé durante mucho tiempo. Pero ahora estoy aprendiendo otra forma de cuidarme: con amor, paciencia y compasión. Estoy aprendiendo a tratarme como siempre quise que alguien más me tratara.



Tal vez amarnos no sucede de un día para otro. Tal vez es esto: escribirnos bonito, reconocernos, perdonarnos y volver a elegirnos una y otra vez.

Gracias por estar aquí y leer un pedacito de mi corazón. Nos vemos en el día 2 🤍

0
Share

 


Cuando Gustavo nació, sentí que nunca podría separarme de él. Después de llevarlo dentro de mí durante nueve meses, pensaba: “Dios no puede estar mejor protegido de lo que está ahora”. Y siendo tan sobreprotectora como soy, para mí eso era paz absoluta.

Pero poco a poco entendí algo difícil de aceptar: tarde o temprano tendríamos que empezar a separarnos un poquito. No porque el amor se haga más pequeño, sino porque él tiene que ir abriéndose camino en la vida.

La primera vez que lo dejé solo sentí una ansiedad enorme. No dejaba de pensar:
¿Estará bien?
¿Ya habrá comido?
¿Me extrañará?
¿Y si algo pasa?

Mi mente no descansaba.

Con el tiempo esa ansiedad fue disminuyendo, así que si hoy estás pasando por esa etapa de “no quiero separarme de mi bebé”, quiero decirte que es completamente normal. A mí me ayudó muchísimo poner a Gustavo en manos de Dios. Tal vez no todos crean en lo mismo, pero personalmente eso me dio paz.

Recuerdo que cuando él era más pequeñito, incluso me costaba dormir por el miedo constante de que algo pudiera pasarle en la noche. Mi ansiedad muchas veces se vuelve un problema real para mí, y aprender a soltar un poco el control fue necesario para poder vivir esta maternidad con más calma.

Ahora Gustavo ya tiene seis meses y pasa las mañanas con Mari, la persona que nos ayuda en casa. Y aunque al principio me costó muchísimo, hoy puedo decir que lo he manejado mucho mejor. Incluso he podido volver a salir al cine con mi esposo sin sentirme culpable, y entendí que esos espacios también son importantes.

Porque muchas veces, cuando nos convertimos en mamás, olvidamos que seguimos siendo mujeres, parejas, amigas y personas con emociones propias. Ponemos toda nuestra energía en cuidar, proteger y estar presentes para nuestros hijos, y sí, eso nace del amor… pero también necesitamos aprender a equilibrarlo.

Eso no significa caer en el abandono o desentendernos. Ningún extremo es sano. Ni vivir con miedo constante de separarnos, ni desconectarnos completamente de nuestros hijos. Se trata de encontrar un balance que nos permita cuidar de ellos sin olvidarnos de nosotras mismas.

Quiero cerrar este blog diciéndote algo que todavía sigo aprendiendo: confiar también es una forma de amar.

Confiar en la persona que elegiste para ayudarte.
Confiar en que tu bebé también estará bien sin ti unas horas.
Y confiar en ti misma, en la mamá que eres.

Porque poco a poco entendemos que nuestros hijos no vienen a quedarse en nuestros brazos para siempre, sino a crecer seguros de que, aunque un día nos alejemos unos pasos, siempre tendrán un hogar al que volver 💛

0
Share


 

Sí, está bien escrito. Y mientras más lo pensaba, más sentido tenía.

Porque a veces creemos que amar es eso: quedarnos, insistir, luchar, intentar suavizar las heridas ajenas con nuestras manos desnudas. Creemos que con suficiente paciencia, suficiente cariño y suficiente devoción vamos a lograr cambiar a alguien. Como si el amor fuera una especie de magia capaz de domesticar tormentas.



Y no.

Hay personas que no quieren cambiar. Hay personas que todavía no saben cómo hacerlo. Y hay otras que simplemente son así.

Pero qué fácil es caer en el papel de “la amansa fieras”. Esa persona que da demasiado, que justifica demasiado, que perdona demasiado, pensando que un día todo ese amor será suficiente para transformar al otro en alguien más amable, más atento, más consciente, más cariñoso.

Yo también cometí ese error.


Muchas veces confundí amor con sacrificio. Pensé que insistir era una prueba de cariño, que quedarme incluso cuando me dolía hablaba bien de mí. Y mientras más intentaba cambiar a otros, más me olvidaba de mí misma.

Lo más duro es entender que nadie cambia porque uno lo ame intensamente. Las personas cambian cuando quieren. Cuando se enfrentan a sí mismas. Cuando deciden crecer.

Y eso no depende de cuánto demos.



A veces, sin querer, terminamos fastidiando con esa necesidad constante de corregir, salvar o moldear a quienes amamos. Porque aunque nazca desde el cariño, sigue siendo una forma de decir: “quisiera que fueras distinto”.

Y amar de verdad también es dejar ser.

No significa aceptar malos tratos ni conformarse con migajas emocionales. Significa entender que no podemos construir personas a nuestra medida. Que cada quien tiene sus tiempos, sus batallas y su forma de existir.

Tal vez la verdadera paz empieza cuando dejamos de intentar domesticar a otros y comenzamos a conocernos a nosotros mismos.

Cuando invertimos toda esa energía en crecer, sanar, disfrutar la vida y cuidar nuestro propio corazón.



Porque al final, el amor más bonito no es el que intenta cambiarte. Es el que te acompaña.

Y quizás ahí está el secreto: amar a quienes caminan con nosotros, sin querer convertirlos en alguien más.

Simplemente quererlos. Y también querernos un poco más a nosotros mismos.

Alguna vez fui la amansa fieras.
Creí que amar era quedarme incluso cuando me estaba rompiendo. Creí que si daba suficiente cariño, paciencia y comprensión, algún día las cosas cambiarían. Pero entendí tarde que uno no puede salvar a quien no quiere salvarse a sí mismo.

Y aunque me dolió aceptarlo, también fue liberador.

Porque dejé de perseguir versiones imaginarias de las personas y empecé a abrazar la realidad. Dejé de cargar responsabilidades que nunca fueron mías. Dejé de intentar apagar incendios ajenos mientras me consumía lentamente por dentro.

Hoy ya no quiero domesticar tormentas.
Solo quiero paz.



Quiero personas que sepan quedarse sin tener que convencerlas, amores que no necesiten reparación constante y vínculos donde pueda ser yo, sin desgastarme tratando de convertir a alguien más en lo que nunca quiso ser.

Tal vez crecer también era esto: entender que no vine al mundo a amansar fieras… sino a cuidar mi propio corazón.💛

Y tú… ¿alguna vez fuiste la amansa fieras?

¿Alguna vez intentaste amar tan fuerte a alguien, que terminaste olvidándote de ti?
¿Te quedaste esperando cambios que nunca llegaron?
¿Confundiste paciencia con sacrificio, o amor con dolor?

Tal vez esta entrada no sea solo mi historia.

Tal vez también sea un pedacito de la tuya. 💛

0
Share



Siempre he pensado que el bolso de una mujer es como una extensión de su vida.


Nunca he sido de las mujeres que no pueden vivir sin su bolso, pero a mis 34 años ya no es lo mismo salir sin él. No es solo un lugar donde guardamos cosas, es un pequeño universo portátil que dice mucho de quiénes somos, de lo que vivimos y de lo que estamos atravesando.


Hoy abrí el mío con calma… y me di cuenta de que cada objeto tiene un propósito, una historia o incluso una emoción detrás.


---


## 💄 Lo básico (pero nunca tan básico)


Claro, están los infaltables:


- Crema de manos  

- Un peine o cepillo pequeño  

- Un espejo  


Son cosas simples, pero en medio de un día caótico, pueden darte ese mini momento de “ok, sigo siendo yo”.


---


## 📓 Lo que me mantiene organizada


Soy de las que necesita anotar todo, aunque a veces mi organización tome formas curiosas:


- Dos pendrives (que fueron muy útiles durante los 6 meses que hice teletrabajo)  

- Pastillas anticonceptivas que nunca tomé, porque decidí mantener la lactancia hasta los 4 meses de mi Gustavo  


Porque entre ser mujer, pareja y mamá… si no lo guardo o lo escribo, se me va.


---


## 📱 Lo esencial de hoy


- Celular  

- Billetera  

- Monedero  

- Llaves de mi casa  

- Llaves de la tumba de papi  


Mi conexión con el mundo, con mi familia, con mis ideas… y a veces, con un ratito de paz.


---


## 💭 Y lo que no se ve…


También cargo cosas que no están a la vista:


- Pensamientos  

- Preocupaciones  

- Sueños  

- Planes  


Mi bolso no solo guarda objetos… guarda momentos de mi vida.


---


## ✨ Reflexión final


Si alguien más abriera mi bolso, vería cosas comunes.  

Pero para mí, cada una tiene sentido.


Porque al final…


👉 No es lo que llevamos,  

👉 es lo que representa.


Y hoy mi bolso refleja exactamente eso:  

una mujer que está aprendiendo a equilibrarlo todo,  

que cuida, que sueña…  

y que sigue construyéndose cada día.


---


¿Y tú?  

¿Qué dice tu bolso sobre ti? 👜💭

0
Share

Si algo he aprendido en este tiempo es que organizarse no siempre significa tener todo bajo control. A veces, es simplemente encontrar pequeños momentos de equilibrio en medio del caos.

Soy Sueanny, y hoy quiero contarte cómo intento llevar mis semanas, combinando mis múltiples roles: soy mujer, esposa, trabajo en el área de importaciones… y ahora, también futura mamá 💛.



🗓️ Planificación con amor (y mucha flexibilidad)

Cada domingo por la tarde me tomo un momento para planear mi semana desde el celular. Uso el calendario, notas y recordatorios para visualizar lo que se viene: reuniones, pendientes, citas médicas, encargos del hogar, entre otras cosas.

Organizo mis días en tres bloques:

  • Cosas del hogar y familia

  • Mis responsabilidades laborales en importaciones

  • Tiempo para mí (aunque a veces sea solo una ducha tranquila)

También dejo espacio para los “por si acaso”, porque con el embarazo no todo sale como se espera. Hay días en los que me siento con mucha energía, y otros en los que mi cuerpo me pide bajar el ritmo. Y está bien.




👩‍❤️‍👨 Ser pareja en medio de la rutina

Una de las cosas que más valoro es mi relación con Sebastián. Aunque ambos estamos ocupados, intentamos tener pequeños rituales: cenar sin pantallas, ver una serie juntos o simplemente conversar sobre cómo estuvo el día. No siempre lo logramos, pero lo intentamos con cariño.

🤰Y ahora… ser mamá en proceso

El embarazo ha sido una experiencia transformadora. Organizarme ahora también implica pensar en lo que necesita Gustavo: sus controles, sus cosas, nuestra preparación emocional para recibirlo.

Hay días en los que me abruma la lista de cosas por hacer, lo admito. Pero también hay otros en los que me siento fuerte, feliz y muy agradecida por todo lo que estoy construyendo.




✨ Reflexión final
Organizar mi semana no se trata de cumplir todo a la perfección, sino de encontrar una forma amorosa de estar presente para mí y para los que amo. Aprendo todos los días a soltar el control y a disfrutar del proceso, incluso en medio del cansancio o la incertidumbre.

¿Y tú? ¿Cómo organizas tu día? Me encantaría leerte.

0
Share

 


Mi querido Rochi,

Ha pasado más de un año desde que te fuiste, y todavía siento que en cualquier momento vas a correr hacia mí con esa alegría única que tenías al verme llegar. Tu ausencia es silenciosa, pero profunda, como esas cosas que uno nunca termina de aceptar del todo.

He decidido escribir esta carta para ti, por todo lo que vivimos. Quería agradecerte por tu amor incondicional. Aún lamento tu partida y, desde el fondo de mi corazón, desearía que ese momento nunca hubiera sucedido. Pero la vida no está hecha para cumplir nuestros caprichos… y creo que todo lo que compartimos fue suficiente. Fui muy feliz a tu lado.

A veces, al despertar, creo escuchar tus pasitos suaves en el pasillo… o cuando raspabas mi puerta con tus patitas para que te dejara subir a dormir conmigo. Me gustaría poder abrazarte una vez más, o simplemente verte dormir tranquilo a mis pies. Qué suerte la mía de haber compartido la vida contigo.

No puedo evitar sonreír cuando recuerdo tus travesuras: mordías a todo el que llegaba a la casa —sé que estaba mal, pero muchos aún te recuerdan por eso—. También te recuerdo porque te encantaba comer. Solías ser mi luz, Rochi… mi única luz. Gracias por enseñarme a amar incondicionalmente. Tenías una personalidad tan única, tan tú, tan Rochi.

Este tiempo sin ti me ha enseñado muchas cosas. Me enseñaste a amar sin condiciones, a disfrutar los pequeños momentos, a ser más paciente y más presente. Me enseñaste que la fidelidad no necesita palabras y que el amor verdadero a veces viene con cuatro patitas y una mirada que lo dice todo.

Te extraño cada día, pero también te celebro. Gracias por haber sido mi compañero, mi consuelo, mi familia. Siempre vas a vivir en mi corazón, donde sé que ninguna despedida es definitiva.

Con todo mi amor,
Tu humana para siempre 💛



Esta es una pequeña carta que le escribí a mi peludito que me acompaño por más de 13 años. Si alguna vez tuviste un perrito, un gatito o cualquier compañero peludo que te haya dejado una huella en el alma, me encantaría leerte. 💛
Este espacio también es tuyo: puedes compartir en los comentarios tu historia, una anécdota, una foto o simplemente su nombre.

A veces, hablar de ellos es una forma de abrazarlos otra vez, aunque ya no estén físicamente.
Gracias por acompañarme a recordar a Rochi —mi eterno amigo de cuatro patitas.

Con amor,
Sua




0
Share
Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio

Lo más visto

#MangaChallenge

¡Hola a todos! Vengo de un largo descanso (n_n), pero algo llamó mucho mi atención: ¡el #MangaChallenge ! Tranquilos, este blog NO contien...

Seamos amigos

  • twitter

Etiquetas

30diasdeamorpropio 51 maneras de salvar a mi novia amor amorperruno amorpropio ayuda BIENVENIDA. blogging bolso carta cartaamiperro challenge cuarto día de depresion depresión descarga doubt enotravida fanfic furuya usamaru futura mamá gran vacion GRANDE hijo historia INFIERNO inio asano io salisaka lychee light club manga maternidad mujer real musica musica favorita naruse nitou opio OPNIÓN organización semanal palepoli pautas. salir pelicula pequeña perro PERSONAL primer día quinto día reseña. reto blog Rochi sakagami segundo día seinin sentimientos septimo día sexto día short cuts strobe edge tasaki tercer día The Anthem of The Heart Umine no onnanoko vacio vidaconamor

Sponsor

Smiley face

Datos personales

Mi foto
Sueanny Quezada
Ver todo mi perfil

Buscar este blog

Copyright © 2019 FLYING TO THE SKY with Sua

Created with by Beauty Templates | Distributed by Gooyaabi Templates